"Donde se quiere a los libros también se quiere a las personas" Heinrich Heine

domingo, 22 de marzo de 2015

RAÚL VACAS NOS ENCANDILA CON SUS JUEGOS DE PALABRAS

Esta semana ha visitado nuestra biblioteca Raúl Vacas. Llegó cargado con su vieja maleta repleta de objetos que irradiaban magia, todos ellos relacionados con las palabras y es que las palabras también tienen magia, la que les da la imaginación.

Ha tenido tres sesiones diferentes con tres cursos.

El alumnado de primer curso había leído en clase su libro Abecé diario. En este libro de poesías van apareciendo de la A a la Z  palabras, personajes, historias, situaciones, juegos …en forma de poemas. Y eso es precisamente lo que Raúl nos hizo ver en primer lugar, que para escribir la herramienta más importante de que disponen los poetas es la imaginación. Y comprobamos como a partir de palabras inventadas, juguetonas, traviesas, entrecortadas, con letras añadidas, a medio terminar o palabras que se mezclan se pueden recrear y construir poesías que nos llevaron a jugar con el lenguaje.

Poco a poco de su mano fuimos participando de distinta forma en poesías que se animaban y cobraban vida a partir de números, de letras, de rimas, de sonidos, de objetos diversos…

Nos comentó porqué había elegido cada una de las palabras a las que dedica sus poesías en su libro y como las palabras les evocan pequeñas historias, recuerdos, bromas y emociones que se transforman y cobran sentido en las poesías.


 









Al final un niño le preguntó que por qué escribía tan bien y él respondio que será porque lo hace desde pequeño y porque siempre le ha gustado jugar con las palabras. Nos confesó que empezó escribiendo poesías para dedicárselas a sus padres. Animó entonces a todos a regalar poemas. Sin duda es un regalo original que conlleva disfrute y juego. Y también nos animó a investigar y aprender nuevas palabras, a ponerles atención.

El segundo encuentro tuvo lugar con el alumnado de quinto que había leído Las cosas perdidas de Lydia Carreras de Sosa. Al comentar un poco el contenido del libro nos dijo que esta era una forma de compartir los secretos de un libro y que deberíamos perder el miedo a mostrar nuestras emociones. Cuando leemos una historia nos despierta sensaciones, nos lleva a otras historias, y estas a su vez a nuevas preguntas, a objetos, a recuerdos…a investigar, buscar, mostrar, curiosear…

Así de la mano de Raúl sugen historias disparatas y divertidas en las que las palabras se intercambian el significado formando un enorme galimatías. O comprobamos como una camiseta lanza mensajes poéticos diferentes. O como cartas de distinta índole se mezclan y forman textos insospechados. Versos que salen de un billetero, palabras de colores, animales extraños con su propia historia, palabras descolocadas o una lectura en espejo.

 
 







Porque al fin y al cabo y citando a José Luis Sampedro, Raúl nos recuerda que escribir es ser minero de uno mismo. Implica buscar dentro de nuestra emoción, imaginar, descubrir lo más valioso y convertirlo en escritura. Las palabras se encienden, se apagan, se utilizan, despiertan preguntas. Hay que creer en su magia para disfrutarlas. Lo importante es que nos guste, nos emocione, nos digan cosas; no buscar la técnica o el truco que las hizo posibles.

De nuevo invita a los niños a inventar historias, a escribir lo que les pasa, a mostrar las cosas maravillosas de cada uno y a acompañarse durante toda la vida de cuentos e historias. Porque un libro es un espejo en el que sentirnos reflejados. La literatura nos ayuda a conocer a través de la imaginación, a entender el mundo, a estar preparados para entenderlo todo. Los libros invitan a escribir sobre lo que pasa a nuestro alrededor.

La tercera sesión fue con el alumnado de sexto que habían leído El tren de los aburridos de José Antonio Ramírez Lozano. En esta ocasión Raúl, después de comentar un poco la historia, habló un poco del aburrimiento y de la expresión que en ocasiones utilizan algunas personas “me aburro”. La desmontó rápidamente porque nos convenció de que siempre hay algo que hacer, algo nuevo que aprender. Y para muestra un botón. Las palabras y la imaginación son excelentes trampolines que nos invitan a salir del aburrimiento. Porque al fin y al cabo, el aburrimiento es un estado que denota falta de imaginación. Entre las herramientas de los escritores está la imaginación que lleva a no perder la capacidad de asombro, a valorar las cosas valiosas, a observar y a crear.

Escribir es hacernos preguntas, estar atentos a lo que sucede a nuestro alrededor, defender lo que se cree, descubrir el lado bueno y divertido de las cosas, transformarlas…

Después vino un turno de preguntas que nos acercó a la infancia del autor conociéndola un poco más. Quizá sea porque está muy presente y viva en Raúl aún, comprendemos mejor que le resulte tan fácil encandilar a los niños y niñas haciéndoles aflorar su parte más infantil, más lúdica e imaginativa. Parece un mago que juega constantemente con las palabras.


Gracias Raúl por esta mañana tan intensa y divertida.